lunes, 9 de noviembre de 2015

Reflexión clase aprendizaje cooperativo

La importancia de la cooperación en la educación

La educación tradicional ha operado bajo una lógica capitalista durante toda la modernidad promoviendo la competencia y el desarrollo personal como los ejes principales del aprendizaje. La atención se ha volcado sobre el individuo aislando socialmente al estudiante en el proceso de aprendizaje. Esta individualización presente en la educación ha sido un obstáculo para los enfoques que han querido instaurar metodologías que impliquen un desarrollo colectivo en el aprendizaje.
La cooperación permite una educación más efectiva entregando apoyo integral al alumno y propiciando un ambiente educativo donde el apoyo mutuo es clave para aprender. Teniendo en cuenta que la educación tiene como fin transmitir y construir conocimiento, valores sociales y habilidades sociales,  las metodologías participativas se constituyen como una de las mejores formas de apoyar en el desarrollo del proceso de aprendizaje.
La relevancia de las metodologías participativas en la educación recae principalmente en que, a través de la cooperación, se puede construir conocimiento estableciendo objetivos en común y responsabilidades asumidas por todos, además de entregar apoyo a los proyectos personales. También se tiene por objetivo fomentar la responsabilidad individual y colectiva en torno a la clase permitiendo la participación de todos los alumnos en la toma de decisiones sobre todo lo que afecta al aula de clase.
En esta interacción se ponen en diálogo diferencias culturales que enriquecen el proceso de aprendizaje, ya que se comparten distintas experiencias y puntos de vista permitiendo la creación en conjunto de un ambiente educativo más tolerante e inclusivo. De esta manera, el profesor cumpliría el rol de mediador en esta dinámica cooperativa entre los estudiantes potenciando la autonomía y la libre expresión de sus opiniones e inquietudes. Debe intervenir para ofrecer las orientaciones y ayudas necesarias para que todos puedan participar plenamente en las dinámicas que se den en el aula. Además, tanto la evaluación como la autoevaluación son vitales para mejorar en los puntos que se encuentren deficientes. La evaluación entre pares también entrega diagnósticos acerca de la participación de cada uno en el proceso de aprendizaje siendo posible intervenir mejorando los niveles de participación e indagando acerca de otras dificultades que puedan presentarse.
Esta resulta ser una opción que no responde a la lógica conservadora de la educación puesto que, como la atención ya no está puesta en el individuo, no es necesaria una estandarización del desarrollo en el proceso de aprendizaje. Esto tiene un importante papel transformador con respecto a la inclusión en la escuela y la aceptación de las diferencias ya que se entiende la diversidad como un elemento primordial para una inclusión real.

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