La importancia de la cooperación en la
educación
La educación tradicional ha operado bajo
una lógica capitalista durante toda la modernidad promoviendo la competencia y
el desarrollo personal como los ejes principales del aprendizaje. La atención
se ha volcado sobre el individuo aislando socialmente al estudiante en el
proceso de aprendizaje. Esta individualización presente en la educación ha sido
un obstáculo para los enfoques que han querido instaurar metodologías que
impliquen un desarrollo colectivo en el aprendizaje.
La
cooperación permite una educación más efectiva entregando apoyo integral al
alumno y propiciando un ambiente educativo donde el apoyo mutuo es clave para
aprender. Teniendo en cuenta que la educación tiene como fin transmitir y
construir conocimiento, valores sociales y habilidades sociales, las metodologías participativas se constituyen
como una de las mejores formas de apoyar en el desarrollo del proceso de
aprendizaje.
La relevancia de las metodologías
participativas en la educación recae principalmente en que, a través de la
cooperación, se puede construir conocimiento estableciendo objetivos en común y
responsabilidades asumidas por todos, además de entregar apoyo a los proyectos
personales. También se tiene por objetivo fomentar la responsabilidad
individual y colectiva en torno a la clase permitiendo la participación de
todos los alumnos en la toma de decisiones sobre todo lo que afecta al aula de
clase.
En esta interacción se ponen en diálogo diferencias
culturales que enriquecen el proceso de aprendizaje, ya que se comparten
distintas experiencias y puntos de vista permitiendo la creación en conjunto de
un ambiente educativo más tolerante e inclusivo. De esta manera, el profesor
cumpliría el rol de mediador en esta dinámica cooperativa entre los estudiantes
potenciando la autonomía y la libre expresión de sus opiniones e inquietudes. Debe
intervenir para ofrecer las orientaciones y ayudas necesarias para que todos
puedan participar plenamente en las dinámicas que se den en el aula. Además,
tanto la evaluación como la autoevaluación son vitales para mejorar en los
puntos que se encuentren deficientes. La evaluación entre pares también entrega
diagnósticos acerca de la participación de cada uno en el proceso de aprendizaje
siendo posible intervenir mejorando los niveles de participación e indagando
acerca de otras dificultades que puedan presentarse.
Esta resulta ser una opción que no responde
a la lógica conservadora de la educación puesto que, como la atención ya no
está puesta en el individuo, no es necesaria una estandarización del desarrollo
en el proceso de aprendizaje. Esto tiene un importante papel transformador con
respecto a la inclusión en la escuela y la aceptación de las diferencias ya que
se entiende la diversidad como un elemento primordial para una inclusión real.
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